15
Mar

Eureka

Los ascensoristas a veces necesitamos ponernos un poco matemáticos. Normalmente es algo sencillo, operaciones que se hacen a mano alzada garabateando, a falta de un papel, en la pared del hueco.

Hay veces, en cambio, que el problema se vuelve más complejo, y nos pone en jaque, y nos obliga a emplearnos a fondo. Nuestros problemas no tienen que ver con trenes que salen de Madrid y de Alicante para encontrarse no se sabe donde, ni con si mengano tiene ahora el doble de edad que zutano pero vete a saber cuántos tendrá cuando se jubile. Lo nuestro es más concreto, más práctico, por ejemplo si un hueco es pequeño y el pistón es grande, tenemos que saber si llegaremos meterlo dentro sin que se nos quede atascado a medio camino.

El interés por el resultado no es una elucubración teórica, si el pistón pasa no hay problema, pero como no lo haga, no queda más remedio que o romper la pared del hueco (que no suele hacer mucha gracia) o pedir que venga el pistón en tramos más pequeños que deberán ser roscados una vez dentro del hueco (que dicho así parece sencillo pero tiene su miga y es más caro).

La primera vez que traté de resolverlo, me sobraba optimismo e ínfulas, lo hice en una servilleta del bar en la que tomábamos el desayuno… lo único que conseguí es que se me enfriara el café con leche y una colección de servilletas arrugadas. No surgió ninguna fórmula mágica que nos librara de ir por el pistón, engancharlo a un polipasto y hacer la prueba en el sitio.

Como ocurre con la vida los problemas que no se resuelven se empeñan en volver una y otra vez… La semana pasada entró de nuevo por la “puerta pequeña”… Por razones que no vienen a cuento se nos pedía montar unas puertas de ascensor para poder cerrar el hueco antes de instalar dentro el aparato. La cuestión volvía a ser si, una vez puestas las puertas, luego podríamos introducir el pistón de una sola pieza… para quien le apetezca el reto: la altura libre  de la puerta es 2metros, el fondo de hueco 1,5 metros y el pistón necesario de 4,75 m con un diámetro de 10 cm.

Esta vez sí, con más prudencia, algo más escéptico, el apoyo de una hoja de cálculo y bastante paciencia he podido encontrar la solución, para este y otros casos que puedan darse… Desde el punto de vista matemático no es gran cosa, no como para salir a lo Arquímedes en pelota picada por la obra gritando “Eureka”… pero sí que me ha dejado, con la sonrisa tonta de quien por fin encuentra alivio a un leve picor en el orgullo propio que ahora alcanzo a rascar.

A falta de un matemático de guardia en la sala que aporte una solución más precisa, quedo, con mi viejo problema, la nueva solución y mi pequeñas satisfacciones a su servicio. Soy ascensorista, ascensorista de guardia.